Sofismas y realidades

Enviado por Dr. Victor Segura Lemus, Medicina Interna - Cuidados Intensivos el 2020-05-22.

Los cielos habían vaciado el mar sobre la tierra y el arca flotaba sin encontrar destino. Noé abrió la ventana y envió un cuervo y una paloma con el afán de buscar tierra firme. Las aves regresaron sin señal de esperanza. La ventana se cerró y la paciencia tuvo que dibujarse en el rostro de aquel viejo constructor.

Durante estos días hemos escuchado diversos planteamientos sobre cómo interpretar la pandemia.

Temas como Suecia o Costa Rica, parecen atormentar a los que esperanzaban alguna pronta resolución del aislamiento. ¿Adónde se encuentra la verdad? ¿Existe una explicación razonable?

El sistema de atención primaria de Costa Rica, con cerca de 1000 EBAIS (Equipos básicos de atención integral en salud), es de envidiar. La relación de camas-UCI por 100,000 habitantes de 4.9 vs el 2.0 nuestro, nos indica tres veces más espacio para la atención de pacientes críticos, lo cual explica la menor mortalidad.

Una situación es paradójica ¿Por qué no incrementaron las pruebas para SARSCoV2? De acuerdo con “Worldometers” Costa Rica solo ha realizado 20,354 pruebas contra 57,881 de El Salvador y el indicador de infectados es de 17 contra 22 por 1000 habitantes en nuestro país. Un número muy similar. ¿Cuál es la diferencia? Resulta que el mayor número de pruebas (2.8 veces más) permite identificar una zona fantasma de “casos asintomáticos” representando el 47% de los infectados.

El enemigo más temible, son los transmisores silenciosos. ¿Seguimos en aislamiento o sonamos los cláxones de nuestros autos? Por cierto el ruido no ahuyenta a los fantasmas. Problemático pensar que, saldremos bien librados de una sobredosis de exposición y que nuestro endeble sistema de salud nos librará de una alta mortandad. Para el 10 de mayo, en seis estados brasileños, las unidades de cuidados intensivos estaban colapsadas.

Maranhão, con una población de 6.8 millones, contaba con 8144 infectados y 399 fallecimientos.

El aislamiento social decapita el pico de la curva de infectados, de tal manera que las infecciones que ocurrirán a corto plazo sucederán en forma más atenuada. Esto permite, a largo plazo, un mejor control de la amenaza. No significa que no habrá picos o crisis a posteriori en el sistema, pero habría que imaginar que hubiese sucedido sino se hubieran tomado tales medidas.

La letalidad actual de la pandemia en Brasil es 75.8 vs 4.63 casos, por millón de habitantes, comparada a la nuestra.

El modelo sueco, de inmunización en rebaño (sin cuarentena), debe de contextualizarse dentro del sistema y estado de salud de la sociedad adonde se aplica. Esto explica que dicha estrategia provocara sobrecarga y un desborde de mortalidad en Brasil, Estados Unidos y Reino Unido, lo cual obligó a retroceder en su intento a estas dos últimas naciones.

Otros países nórdicos, que adoptaron una estrategia de aislamiento social más estricto, presentan tasas de letalidad menores.

El aislamiento social de los mayores de edad fracasó rotundamente, pues la mortalidad ha sido lamentablemente muy alta. La diseminación infecciosa de los asintomáticos ha sido letal. La única forma de saber que tanto acertaron será cuando se mida la mortalidad acumulada para un año.

Sin embargo, sus vecinos nórdicos pueden ganar la apuesta, si la vacuna se pone a disposición en un corto período, completando el proceso de inmunización, del resto de su población, con un menor número de fallecidos. Finalmente, los resultados económicos, de acuerdo con pronósticos del FMI y del Riskbank, no parecen ser tan sobresalientes.

Por último, la pandemia parece contraponer 2 valores extremos: economía vs salud. Nuestra obligación sería encontrar sabiamente el camino intermedio. El principal enemigo del distanciamiento social es la pobreza, adonde el hambre y la necesidad de sobrevivir se imponen. Por otra parte, debemos proteger el patrimonio por el cual obtienen empleo muchos de nuestros ciudadanos y que, en la mayoría de los casos, es el producto del esfuerzo de varias generaciones.

¡Sigo insistiendo! No es el momento para discusiones estériles, sino para acuerdos y unión. Sofismas y realidades, dos opciones tienes en una guerra: “Despotricas y criticas” o “tomas la espada y luchas para salvar la vida de los inocentes”.

Todavía aguantar y unas semanas más, para analizar el retiro consensuado y debidamente razonado de las medidas de aislamiento social, tomando en cuenta el comportamiento epidemiológico del COVID- 19 en nuestro país. Ese es el principal desafío coyuntural de esta guerra.

Al séptimo día la paloma retornó al arca con una rama de olivo en su pico. Las aguas se habían retirado sobre la tierra. Un mensaje de paz, como prueba de que el momento de desembarcar había llegado. La única forma de no morir ahogado por la mentira es confrontar la verdad, como prueba irrefutable que nuestra barca de la vida algún día llegará a su destino sin fracasar.

Dr. Victor Segura Lemus

Dr. Victor Segura Lemus
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